El consejo clave que cambió mi forma de hablar en público

El consejo clave que cambió mi forma de hablar en público
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Una de las habilidades necesarias para cualquier formador es dominar el arte de presentar y hablar en público. Esto es importante no solo para explicar conceptos y transmitir conocimientos, sino también para comunicar con pasión, emocionar y motivar.

Javier Pastor. Actor, director y maestro.
Javier Pastor, el maestro.

Durante mi último año en la universidad estudiando Teleco me aficioné al teatro de improvisación. Allí, dentro de la compañía NECN (No Es Culpa Nuestra) , conocí a uno de mis grandes maestros, Javier Pastor (aquí puedes leer una entrevista que le hicieron recientemente ). Y como los buenos maestros no abundan y no se les debe dejar escapar, le seguí durante varios años. Primero en la universidad haciendo torneos de match (improvisación por equipo) contra otras facultades, después en El Club de la Impro , entrenando y haciendo competiciones tipo catch (improvisación por parejas), y más tarde en el espectáculo Imprópolis.

Hoy quiero compartir contigo uno de los mejores trucos que aprendí de él para hablar en público. En los últimos años he visto muchos videos y he leído bastantes libros sobre cómo hacer presentaciones en público, y en ningún sitio he encontrado este consejo. Por eso creo que todavía tiene más valor.

Te lo cuento tal y como me lo enseñó Javi.

Por aquel entonces, quedábamos los sábados por la mañana para entrenar en los Jacintos , una sala de Madrid en la que siempre hay actividades y espectáculos interesantes (aunque la improvisación es un tipo de teatro, no se ensaya, sino que se entrena, ya que no hay ningún guion que aprender).

Actriz en el escenario - La La Land

Como siempre hacía, Javi nos explicó el ejercicio. Cada uno tendría que salir al escenario, y contar lo que quisiéramos en un minuto. El tema era irrelevante, lo importante era nuestra presencia en el escenario ante el público. Una vez acabado ese minuto, Javi daría una instrucción al oído a quien presentaba, y esa persona tendría que volver a hablar durante otro minuto sobre cualquier tema. El objetivo era que los compañeros que observaban al que hablaba en el escenario, adivinaran qué cambios se habían producido en el presentador, si sentíamos que conectaba más o menos con el público y qué le habría podido decir Javi al oído.

Empezamos el ejercicio y era increíble ver el cambio que se producía en la persona que presentaba tras recibir el consejo de Javi. Tras cada presentación, el resto de alumnos que no habíamos subido aún al escenario, intentábamos adivinar sin éxito. Hacíamos nuestras conjeturas: “¡Le has dicho que mire a todos, que reparta su mirada con todo el público!”, “¡No! ¡Le has dicho que esté más erguida y que hable más pausado!” o “Le has dicho que sonría más”. Ninguno acertábamos.

Llegó mi turno. Hice mi presentación de un minuto. Javi se acercó. ¡Iba a saber el gran secreto! Me susurró al oído: “Al hablar, piensa que todo el público es superatractivo. Piensa que estás hablando a las personas más agradables, más interesantes, y más guapas que has conocido jamás”. “¿Ese era el gran truco? ¿Solo ese consejo?” pensé.

Sin embargo, decidí darle una oportunidad y así lo hice. Y del mismo modo, así lo notaron mis compañeros. Recordar ese pensamiento mientras hablaba había sido suficiente para provocar un cambio físico y notable por los demás.

Público atractivo

Reflexionando más tarde sobre este truco o hack mental, me pareció que el consejo tenía todo el sentido del mundo. Las personas tendemos a intentar agradar cuando estamos delante de otra que consideramos atractiva. Y digo atractiva por la cualidad que sea. No me refiero solo al concepto de belleza física. De alguna forma, buscamos conquistar, ser atractivos también. Y en ese intento por agradar es cuando se produce la magia: los ojos se abren más, las pupilas se dilatan, la mirada se hace más intensa, sonreímos más, las mejillas se sonrojan para parecer más saludable, tomamos una postura expansiva, estamos más erguidos para parecer más fuertes o más esbeltos, orientamos nuestro cuerpo hacia esa persona, y nos esforzamos por hablar y comunicar mejor.

Así que ya sabes.

En tu próxima presentación durante una reunión o un curso de formación, al hablar, mantén ese pensamiento en tu cabeza. Imagina que estás hablando para la gente más agradable, más interesante y más atractiva que has conocido jamás.

Bonus para mejorar al hablar en público.

Para terminar, comparto contigo dos de las mejores presentaciones para mejorar al hablar en público y comunicar.

La primera, es la de Amy Cuddy, sobre cómo el adoptar posturas de confianza puede hacernos más seguros a la hora de comunicar.

Y la segunda, la de Julian Treasure, titulada “Cómo hablar de forma que la gente te quiera oír” (gracias Verónica Médico por la recomendación).

Además, en el artículo 101 herramientas para crear cursos de formación inolvidables
, en el aparatado “comunicación”, puedes encontrar enlaces a los mejores sitios web en castellano dedicados al arte de presentar y hablar en público.

Te deseo mucho éxito en tu próxima presentación. Ya me contarás si tu también tienes algún truco secreto infalible a la hora de comunicar. Espero tus comentarios.

  • Laura Folgado

    ¡Nunca se me habría ocurrido!

    Lo que está claro es que lo probaré en la próxima… ¡ya te contaré las sensaciones!

    • ¡Muchas gracias Laura! Sí, ya me contarás.

      Por si te sirve, copio el comentario de Javier Giménez Divieso ( https://www.linkedin.com/in/javiergimenezdivieso/ ) que ha dejado a través de LinkedIn. Creo que es muy acertado:

      “A mí particularmente me resulta muy útil hablar desde el corazón. Si tu mensaje no lo sientes es imposible que el triángulo “pensamiento-sentimiento-comportamiento” sea perfecto y el oyente percibirá que hay una desconexión o partes oscuras entre lo que predicas y lo que transmites…”

      • Laura Folgado

        ¡Totalmente de acuerdo! 🙂

  • Alberto Torres

    Enhorabuena por tu blog Juanda… deja que comparta experiencias contigo. Cuando estabas en clase en la Escuela de Estado Mayor del Ejército de Tierra entraba de improviso un profesor, llamaba a un alumno y ambos salían del aula; el profesor nos daba un papel que contenía un tema. Te daban cinco minutos para prepararlo y a continuación entrabas de nuevo en el aula. Tenías de desarrollar el tema delante de tus compañeros y profesores durante diez minutos. Al acabar, el profesor te daba las gracias, tú te sentabas y él se iba…. y a esperar hasta la siguiente…. un abrazo, Alberto Torres.

    • Muchas gracias Alberto por tu comentario y compartir esa experiencia. Eso sí que se puede decir que es aprender bajo presión. ¿El objetivo era aprender a improvisar una exposición? ¿A parte de las “gracias”, luego había algún tipo de feedback de los compañeros o profesores para saber si lo habías hecho bien o mal?
      Un abrazo!