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Sócrates y la mayéutica

Sócrates y la mayéutica
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Hoy quiero hablarte de una herramienta para facilitar el aprendizaje muy especial, el santo grial de la facilitación del aprendizaje.

A muchos nos gusta la novedad, probar en nuestras formaciones la última herramienta que haya salido para conseguir que los participantes interactúen más y aprendan mejor. Y aunque es bueno conocer esas novedades existe el riesgo de que nos perdamos en la jungla de los kahoots, los plickers o cualquier otra aplicación de moda.

Y sucede muchas veces que la herramienta más potente, a pesar de tenerla delante de nuestras narices y estar siempre disponible, pasa inadvertida entre tanto ruido, distracciones y nuevas tendencias formativas.

Vamos Juanda, dime ¿cuál es ese arma de aprendizaje masivo?
Redoble de tambor… trrrrrrr…¡La pregunta!

¡Sí! La pregunta es sin duda la que considero una de las herramientas más eficaces para facilitar el aprendizaje. Y hasta que inventen esa pastilla que te tomes y automáticamente aprendas kung-fu, creo que la pregunta seguirá siendo con mucha diferencia la herramienta número uno en cualquier buena formación.

Pero, ya sabes que “un gran poder implica una gran responsabilidad”. Y esa responsabilidad pasa por aprender a hacer buenas preguntas. ¿Y cómo podemos aprender a hacer y usar buenas preguntas? Pues siguiendo a un buen maestro.

Sócrates,  el p*to amo de las preguntas.

Resulta que hace unos dos mil cuatrocientos años, paseaba por Atenas, un tipo bajito y con barba llamado Sócrates. Y resulta que este tal Sócrates empezó a ser conocido por las preguntas que hacía y como incomodaba con ellas a los hombres sabios del mercado. Tal es así, que un grupo de jóvenes quedaron fascinados por esta habilidad para cuestionarlo todo y empezaron a seguirle y llamarle maestro. Y claro, esto no gustaba nada a los sofistas, que eran otros tipos que habían estudiado mucho y se habían currado clases muy elaboradas con las que daban a conocer la sabiduría a quienes iban a escucharles.

Aunque todavía no se había inventado el marketing como tal, Sócrates sabía que necesitaba un nombre para describir su método socrático. Pensando y pensando, se acordó de su madre, que trabajaba  ayudando a las parturientas a dar a luz a sus bebés. Y pensó en el término “mayéutica” (en griego “experto en partos”). Así, la mayéutica se convirtió en el método por el cual, el maestro, a través de preguntas, es capaz de facilitar el aprendizaje de sus alumnos, ayudándoles a dar a luz las ideas y los conocimientos que hay en ellos.

En este fragmento de la película Sócrates de Roberto Rossellini (1970) puedes ver al maestro en plena acción (se nota que esta gente disponía de bastante tiempo libre). En este enlace puedes ver la pregunta completa.

 

El método socrático en formación.

preguntas socraticas explota la cabezaLas preguntas tienen un gran poder. Permiten cuestionar las ideas preconcebidas (principios, creencias, asunciones) y eso hace posible el aprendizaje. Ese toque de incomodidad, activa la mente de los participantes y  que tengan que mover muchos mecanismos en su cerebro para dar con la respuesta.

Cuando hablamos de formación, en cualquier grupo de participantes siempre podemos encontrar cierta homogeneidad. Seguro que muchos de los asistentes coincidirán en alguno o varios de estos aspectos:

  • Objetivos comunes: qué es lo que buscan.
  • Problemas comunes: a qué retos se enfrentan, qué barreras encuentran para alcanzar esos objetivos.
  • Datos comunes: a qué información tienen acceso.
  • Interpretación común de la información: cómo juzgan los datos que tienen.
  • Ideas comunes: qué conceptos utilizan para organizar la información.
  • Un punto de vista común: más allá de la información que tienen, cómo ven algunos aspectos.

Ya sean alumnos de una clase o directivos de una multinacional, siempre hay uno o varios de estos elementos que se comparten.

Por ejemplo en mi caso, cuando facilito una formación a vendedores, aunque todos ellos vengan de distintos países y cada uno tenga sus clientes y sus retos particulares, existe esta homogeneidad. Todos ellos tienen objetivos de venta para los mismos productos y servicios. Los problemas a los que se enfrentan son similares (barreras económicas, legales, etc.). Trabajan con los mismos tipos de datos (histórico de ventas, precio medio del producto, margen, etc.). Interpretan estos datos de forma parecida (tendencias del mercado, erosión de precios, etc.). Utilizan herramientas y conceptos para organizar esos datos (cuenta de resultados, cuenta de explotación, AOP, forecast, etc.). Y todos comparten un punto de vista común (la misión de la compañía, el posicionamiento de los productos, quienes son los competidores, etc.).

A la hora de realizar nuestras preguntas socráticas podemos indagar en cualquiera de estas áreas comunes.

Aquí te tienes un video de Fernando Pena del Instituto Europeo de Formación explicándo de forma muy sencilla qué es la mayéutica y cómo lo utiliza en una de sus sesiones de formación.

Las preguntas de Sócrates.

socrates dando un charla tedAunque Sócrates nunca escribió nada, algunos de aquellos jóvenes que le seguían a todas partes, tras su muerte, recogieron en varios escritos las historias y conversaciones de su maestro. Y a partir de estos escritos, se ha podido entender qué tipos de preguntas utilizaba Sócrates al usar la mayéutica.

En primer lugar, hacía preguntas abiertas. Es decir, no buscaba un “sí” o un “no”. Tampoco preguntaba condicionando la respuesta. Vamos, todo lo contrario a lo que hacía mi madre conmigo cuando era pequeño: “Juan Daniel, ¿crees que puedes irte a jugar sin haber ordenado tu habitación?” o “Juan Daniel, ¿crees que puedes ponerte a comer sin haberte lavado las manos?”.

En segundo lugar, las preguntas de Sócrates eran claras, breves, concisas y directas. Y por supuesto se adaptaban al entendimiento y características de la persona con la que hablaba (edad, sexo, profesión, estatus, etc.).

Han sido muchos los que vieron la potencia de la mayéutica como herramienta para argumentar y rebatir. Tal es así, que el método socrático es estudiado en la actualidad por políticos y abogados en escuelas de todo el mundo (si bien su objetivo no suele ser la búsqueda de la verdad).

Los 6 tipos de preguntas socráticas.

El Dr. Richard Paul, director de la fundación del pensamiento crítico (CriticalThinking.org) ha estudiado durante años la vida de Sócrates, el método socrático y las bases del pensamiento crítico. Así, elaboró una clasificación de las preguntas socráticas en seis tipos que incluyo a continuación. Quizá te sea más fácil pensar en una afirmación sobre algún tema que te interese y leer las preguntas a continuación sustituyendo los “…” por dicha afirmación (por ejemplo, “levantarse a las [5:00] de la mañana es más saludable”).

Preguntas de aclaración, tipo “cuéntame más”:

  • ¿Qué quieres decir con …?
  • ¿Podrías explicar … de otra forma?
  • ¿Cuál crees que es el aspecto más importante de …?
  • ¿Por qué dices que …?
  • ¿Cómo se relaciona esto con lo que hablábamos sobre …?
  • ¿Podrías poner un ejemplo de …?
  • ¿Qué sabemos sobre …?

Preguntas para razonar y argumentar:

  • ¿Por qué ocurre …?
  • ¿Cómo sabes que …?
  • ¿Podrías enseñarme …?
  • ¿Podrías poner un ejemplo de …?
  • ¿Por qué crees que … es verdad?
  • ¿Qué otra información necesitaríamos para saber si … es cierto?
  • ¿Qué te lleva a pensar que …?
  • ¿Hay alguna razón para dudar de …?
  • ¿Cómo podríamos saber si … es cierto?

Preguntas sobre asunciones:

  • ¿Cómo llegaste a asumir que …?
  • ¿Qué más cosas podemos asumir sobre …?
  • ¿Estás asumiendo que …?
  • ¿Por qué alguien asumiría que …?
  • ¿Es correcto si digo que asumes que …?

Preguntas sobre causas y consecuencias:

  • ¿Qué pasaría si…?
  • ¿Cuáles serían las consecuencias de … si asumimos que …?
  • ¿Cómo influiria … en …?
  • ¿Qué implica que …?
  • ¿Qué más pasaría si fuera verdad que …?

Preguntas sobre el origen de las ideas:

  • ¿Es tuya la idea sobre … o la has oído en algún sitio?
  • ¿De dónde viene esa idea …?
  • ¿Siempre has pensado igual sobre …?
  • ¿Crees que tu opinión sobre … está influenciada por algo o alguien?
  • ¿Qué te hace pensar así sobre …?

Preguntas sobre perspectivas y puntos de vista:

  • ¿De qué otra forma podríamos ver …?
  • ¿Qué otro punto de vista podríamos tomar sobre …?
  • ¿Sería razonable ver esto como…?
  • ¿Cómo respondería (otro grupo) a la afirmación sobre…?
  • ¿Qué objeciones a … haría (otro grupo)?
  • ¿Qué diría sobre … alguien que pensara (otra forma de pensar)?

Podemos añadir una séptima categoría de preguntas que son las cuestiones sobre las propias preguntas realizadas. Estas preguntas también son útiles para ayudar a hacer pensar a los participantes.

Preguntas sobre las propias preguntas:

  • ¿Por qué crees que preguntaba …?
  • ¿Cuál era el objetivo de preguntar …?
  • ¿Qué significa …?
  • ¿Por qué es importante esta pregunta?
  • ¿Es una pregunta fácil o difícil de responder? ¿Por qué?
  • ¿Qué podemos asumir basándonos en esta pregunta?
  • ¿A que otro tema importante nos lleva esta pregunta?

Beneficios de las preguntas socráticas

Hay quien decía que tenemos dos oídos pero solo una boca, para escuchar el doble de lo que hablamos. Y es una buena idea para recordar la importancia de hacer preguntas, callar y escuchar atentamente.

mujer respondiendo a una preguntaEn formación especialmente, la mayéutica presenta muchos beneficios:

  • Permite que los participantes tengan un papel activo en su aprendizaje y sean conscientes del conocimiento que hay en ellos.
  • Despierta el interés y la curiosidad de los participantes, manteniendo la atención del grupo.
  • Facilita el debate y la discusión. Las preguntas, especialmente si son provocadoras, pueden hacer reaccionar hasta el alumno más dormido.
  • Permite a los participantes seguir un camino de razonamiento. Las preguntas son como migas de pan que el participante puede seguir para llegar a sus propios conocimientos.
  • Sirve para verificar el grado entendimiento de los participantes sobre los temas que se están tratando en la formación y ajustar el ritmo si fuera necesario.
  • Te ayuda a reducir el número de transparencias que necesitas para una presentación. Cuando los alumnos participan ya no necesitas tener 500 powerpoints preparados para rellenar todo el tiempo.

Algunas recomendaciones más.

discusión en grupo formación Aquí tienes algunas recomendaciones a la hora de utilizar preguntas en tus cursos y sesiones de formación:

  • Planifica hacia donde quieres llevar el diálogo y qué temas quieres tratar. Esto te permitirá enfocar correctamente las nuevas preguntas.
  • Pregunta de forma calmada y sin atropellar. Solo una pregunta cada vez.
  • Deja tiempo suficiente a los participantes para pensar. Cada uno tiene su ritmo. 30 segundos es un tiempo aceptable.
  • Si hay participantes muy activos y otros más callados, da oportunidad a todo el mundo a responder. Pregunta a todos para que todo el mundo pueda participar.
  • No siempre hace falta preguntar y responder hablando. También puedes hacer preguntas para que los participantes respondan escribiendo en notas adhesivas. Así darás oportunidad a todos de reflexionar y participar.
  • Ayúdate del rotafolios para ir anotando palabras o puntos clave que se vayan comentando. En este artículo tienes algunos consejos sobre cómo usarlo de forma efectiva.
  • Si surgen temas inesperados pero relevantes para los participantes, apúntalos en una hoja a parte (parking lot) para retomarlos en otro momento o en el futuro.
  • Recuerda la importancia de utilizar los nombres propios para mantener la atención y conexión con los participantes a la hora de hacer tus preguntas.

Para terminar.

Si utilizas preguntas en tus cursos y talleres de formación no dudes en compartir  en los comentarios cómo lo haces. Cualquier consejo es bienvenido. Y si quieres aprender más sobre el uso del método socrático y de la mayéutica puedes te recomiendo que eches un vistazo al libro gratuito  “El Arte de Formular Preguntas Esenciales” que puedes encontrar en la sección de recursos en español de CriticalThinking.org.

Y como siempre… ¡Mucho éxito en tu próxima formación!

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